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Sembrando esperanza

1 Abr

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29/03/2013

Hace un tiempo me enseñaron que las fiestas no se recuerdan, se reviven, imprimiendo en ellas el sello de nuestros tiempos y el de toda la historia de los hombres.

Hoy Jesús muere. Crucificado en cada niño con hambre, en cada anciano abandonado, en cada depresión, en cada soledad.

Jesús muere cada vez que los hombres dejamos entrar el mal antes de hacer el bien. Cada vez que el pecado se vuelca en almas inocentes.

Pero también resucita. Resucita en cada sonrisa, en cada abrazo, en cada pequeño o gran acto de amor que regalamos, sembrando un poco de esperanza en este mundo.

La resurrección se hace viva cada vez que mostramos que el amor es más fuerte. Que el amor vence todas las heridas. Que el amor llena el vacío de la incomprensión.

Claro que van a ser miles los momentos en los que vamos a caer. En los que nos vamos a dormir. En los que vamos a tener miedo. En los que los muros y la violencia de otros nos van a paralizar o hacer pagar con la misma moneda.

Pero lo importante es levantarse. Y confiar.

Confiar en que si, aunque sea un poco, nos disponemos a imitar a Jesús en su camino hacia la cruz podemos sembrar un poco de eternidad en el mundo.

¡Felices Pascuas de Resurrección!

M.

¿En qué medimos nuestra vida?

22 Abr

Cuando una persona muy querida muere tendemos a intentar recordar todo lo que podamos de ella. Nos aferramos a la memoria como el regalo más preciado, después de todo, en nuestra humanidad limitada, es la única forma que tenemos de mantenerla viva.

Es por eso que encuentro una belleza melancólica en la muerte, no porque la quiera demasiado, sino porque me emociona la celebración de una vida que trae. No celebramos a nuestros seres queridos porque querramos endiosarlos, sino porque es la única forma que tenemos de abrazar y honrar todo lo que nos dejaron.

De vez en cuando, cuando la fragilidad de la vida se me hace presente, me pregunto que pensaría la gente de mí si me muero hoy. La necesidad de trascender que tenemos todos, y mis deseos infantiles de cambiar el mundo, me hacen pensar, en primera instancia, que dejaría poco, o por lo menos menos de lo que quisiera.

Sin embargo, cuando recuerdo a las personas que me dejaron, no pienso en actos heroicos y trascendentes, sino que pequeños gestos, momentos compartidos que podrían parecer insignificantes pero que produjeron en mí algo especial.

De esta manera entiendo, que la verdadera forma de cambiar el mundo, no es haciendo grandes discursos, saliendo en la tele, escribiendo libros o salvando mil ballenas. Son los pequeños gestos los que hacen que una vida sea digna de recordar. Todos los grandes logros que podamos o no tener son solo un agregado.

Cuando todo parece apuntar a que se valorará más lo que hagamos que cómo lo hagamos, cuesta caer en la cuenta de que cada momento que vivmos tenemos la oportunidad de cambiar algo, de hacer a quienes nos rodean un poco más felices y de convertir a cada momento del día un momento extraordinario…

♥♥♥

M.

Esa delgada línea entre lo políticamente correcto y lo correcto

5 May

Hace un par de días me sentí un poco rara. Amanecí con miles de noticias sobre la muerte de Osama Bin Laden. Lo mataron. Tweets, facebooks y demás diciendo “God Bless America”. Imágenes televisivas de celebraciones y discursos que proclamaban la derrota del Terrorismo y el cumplimiento de la justicia. La situación me incomodó. Me sentía rara, se suponía que debía estar feliz, la postura políticamente correcta así lo indicaba.

No es que sea miembro del club de fans de Bin Laden, ni que considere que el mundo perdió a una gran persona, sin embargo, me molesta el hecho de que miles de personas, muchas quienes se pronuncian en contra de la pena de muerte, celebren el asesinato de alguien, por más ‘malo’ que sea.

Me choca el hecho de que verdaderamente se crea que se hizo justicia. Asesinar a Bin Laden no va a traer a la mesa al padre fallecido, ni resusitar al amigo muerto. Solo en el amor podemos encontrar Justicia, paz y aceptación.

Bin Laden no es el mal, ni su muerte un paso en la aniquilación de este. El mal es el mal, existe hace miles de años bajo nombres distintos. Siempre va a estar por la vuelta a no ser que los hombres nos comprometamos a aniquilarlo de raíz. Quizás, simplemente cortando ramas corramos el riesgo de que la planta crezca más fuerte.

Este domingo- en el que curiosamente la Iglesia Católica celebraba el domingo de misericorida- el mundo entero celebraba la vida de Juan Pablo II, un hombre que pasó a la historia por no por sus dones religiosos sino por su sencillez, fuerza, humildad, y gran capacidad de perdón incluso a quienes atentaron contra su vida. Esta celebración quizás se vea siempre opacada en la memoria colectiva  por la noticia que derivó del discurso que esa noche Obama dirigió a todos los estadounidenses y al mundo.

En momentos como estos tenemos la opción de sentarnos derechos, adoptar la postura políticamente correcta y pronunciar que el mal está un paso más cerca de estar aniquilado. O, de verdaderamente comprometernos con construír un mundo anclado en la verdad y el amor, siguiendo el ejemplo de tantos antes de nosotros que prendieron una luz en la oscuridad, resistiéndose al camino de la muerte.

M

“I mourn the loss of thousands of precious lives, but I will not rejoice in the death of one, not even an enemy. Returning hate for hate multiplies hate, adding deeper darkness to a night already devoid of stars. Darkness cannot drive out darkness: only light can do that. Hate cannot drive out hate: only love can do that.”– Martin Luther King Jr.

Vivir en Verdad

30 Abr

La resurrección de Cristo es un misterio  tan inmenso que siento que solo puedo comprenderlo cerrando los ojos y dejando que se me meta en la piel.  Año a año la celebración es la misma, pero  es distinta. Nosotros cambiamos,  tenemos la necesidad de renacer a cosas nuevas.

¡Es tan contradictoria la resurrección! morimos, renacemos, y sin embargo somos los mismos. Descartamos lo accesorio en búsqueda de una vida verdadera. Parte de nosotros ansía el cambio con una inmensa adrenalina, otra llora lo que fue, o se aferra a ello por miedo a lo desconocido que está por venir. Hay días que duele tanto que hasta me pregunto si vale la pena, pero en el fondo se que es inútil, que quedarme ahí sería poco auténtico, quizás aún más doloroso.

Porque la resurrección de alguna forma es la búsqueda de la autenticidad. Recorremos esta vida con el llamado a ser auténticos, nos late en las venas y sin embargo ¡cuántas veces lo ignoramos! Es tanta la incomprensión que conlleva serlo, y tantos los caminos alternativos que se nos ofrecen. Nuestra necesidad de amor nos hace vulnerables. Y sin embargo, solo con el amor podemos seguir. Ese amor en serio que se ve reflejado en los ojos de quienes quieren vivir en verdad. Que vence al miedo, no porque lo suprima, sino porque lo acepta como parte natural de nuestra vida, con paz y sin resignación.

M

‎”Frente a la resurrección se hallan nuestras respuestas” Hermano Roger de Taizé

Sí!

11 Mar

PosibilityCómo le encanta a todo el mundo decirnos que tenemos que decir NO, no a la droga, no a la violencia, no a la disciminación. no, no, no. Ni que hablar del tan clichéado “A veces hay que saber decir que no.”

Cambiemos ese no por un SI. Sí a lo distinto, si a lo que nos hace bien, y un si bien enorme al amor, que es el SI más grande de todos, ese que en el fondo abarca todos los sis.

Estando en el Amor siempre vamos a estar en la verdad. Y si creemos que estamos en el amor pero una parte de nosotros dice que no, es que estamos a mitad de camino, porque Amor se dice con todo. En el amor es que nos abrimos a la vida y a sus infinitas posibilidades y existimos en medio de la Belleza y la Verdad. ¡Y la Alegría es tan grande y tan sincera!

Cualquier cosa entre medio es una mentira, aunque traiga en sí un poco de verdad.

Si decimos que si a lo verdadero, no va a ser necesario decir que no a lo que nos hace mal, esto se dará por añadidura.

♥♥♥
M.