El que no arriesga, pierde.

9 Ago

Siempre que lo agarro me divierte mirar el segmento de ‘Salven el Millón’ del programa de Susana Giménez (soy malísima describiendo juegos, asique para aquellos que no lo conozcan acá esta la descripción) . Con mis hábitos televisivos esto se traduce a un total de tres o cuatro veces en las que vi el programa, que me sobraron para reforzar mi convicción de que el que no arriesga no gana pierde. Quien se juega a lo seguro, y tras la mínima duda divide la plata entre las distintas opciones, después de varias rondas termina perdiendo todo, o quedándose con una suma que parece insignificante al lado del millón prometido.

Quizás el problema esté en que las personas creen que el millón es suyo antes que termine el juego, aferrándose a cada fajo de billetes como si fuera su única salvación, dividiendo, ante el riesgo de perder todo, lo van perdiendo de a poquito. Seguramente esta inferencia mía sea un poco disparatada o exagerada, pero no se separa mucho de como vivimos nuestra vida (Comparando la vida con un segmento del programa de Susana, me pasé de intelectual…).

No nos damos cuenta, que en realidad en la vida la mitad de las cosas que nos jugamos no son nuestras. Si nos ponemos a pensar, ni siquiera nuestra vida misma nos pertenece cien por ciento. No se trata de una postura religiosa o filosófica, no hay nada en el futuro que tengamos garantizado. Y no es raro de que muchas de las cosas que consideremos “poner en riesgo”, no nos pertenezcan del todo, o cambien más allá de que ‘demos el paso’ o no. Las circunstancias siempre cambian, así que si tenemos una oportunidad lo mejor que podemos hacer es agarrarla antes que sea demasiado tarde.

También es clásico ahogarnos en un vaso de agua, o creer que tenemos todo para perder, cuando en realidad no tenemos nada. Quizás el único riesgo esté en enfrentar nuestros miedos, o darnos cuenta de que las cosas no eran como pensábamos.

No, no soy fan a muerte del Carpe Diem. Me gustan los planes, a veces demasiado. Creo que hay cosas en la vida que hay que cuidarlas. Pero me parece que veces nos paralizamos demasiado, o le damos demasiada trascendencia a cosas insignificantes.

Creo en Dios, por lo que creo que hay un plan. Una vida ideal que nos garantiza la máxima felicidad. Evitarla parece absurdo, una pérdida de tiempo. Obvio que es difícil discernir, pero si no damos el paso nunca lo vamos a descubrir. Si nos quedamos de brazos cruzados, caprichosamente abrazando cosas que no nos corresponden y que a la larga van a desaparecer, nunca vamos a conseguir eso tan bueno que nos espera.

M.

Una respuesta to “El que no arriesga, pierde.”

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  1. La cosecha | Mismo Cielo - 22 julio, 2014

    […] la mayor miseria humana no radique en el sufrimiento (que tarde o temprano llega), sino en el miedo a dar lo que tenemos por pánico a quedarnos sin […]

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