Esa delgada línea entre lo políticamente correcto y lo correcto

5 May

Hace un par de días me sentí un poco rara. Amanecí con miles de noticias sobre la muerte de Osama Bin Laden. Lo mataron. Tweets, facebooks y demás diciendo “God Bless America”. Imágenes televisivas de celebraciones y discursos que proclamaban la derrota del Terrorismo y el cumplimiento de la justicia. La situación me incomodó. Me sentía rara, se suponía que debía estar feliz, la postura políticamente correcta así lo indicaba.

No es que sea miembro del club de fans de Bin Laden, ni que considere que el mundo perdió a una gran persona, sin embargo, me molesta el hecho de que miles de personas, muchas quienes se pronuncian en contra de la pena de muerte, celebren el asesinato de alguien, por más ‘malo’ que sea.

Me choca el hecho de que verdaderamente se crea que se hizo justicia. Asesinar a Bin Laden no va a traer a la mesa al padre fallecido, ni resusitar al amigo muerto. Solo en el amor podemos encontrar Justicia, paz y aceptación.

Bin Laden no es el mal, ni su muerte un paso en la aniquilación de este. El mal es el mal, existe hace miles de años bajo nombres distintos. Siempre va a estar por la vuelta a no ser que los hombres nos comprometamos a aniquilarlo de raíz. Quizás, simplemente cortando ramas corramos el riesgo de que la planta crezca más fuerte.

Este domingo- en el que curiosamente la Iglesia Católica celebraba el domingo de misericorida- el mundo entero celebraba la vida de Juan Pablo II, un hombre que pasó a la historia por no por sus dones religiosos sino por su sencillez, fuerza, humildad, y gran capacidad de perdón incluso a quienes atentaron contra su vida. Esta celebración quizás se vea siempre opacada en la memoria colectiva  por la noticia que derivó del discurso que esa noche Obama dirigió a todos los estadounidenses y al mundo.

En momentos como estos tenemos la opción de sentarnos derechos, adoptar la postura políticamente correcta y pronunciar que el mal está un paso más cerca de estar aniquilado. O, de verdaderamente comprometernos con construír un mundo anclado en la verdad y el amor, siguiendo el ejemplo de tantos antes de nosotros que prendieron una luz en la oscuridad, resistiéndose al camino de la muerte.

M

“I mourn the loss of thousands of precious lives, but I will not rejoice in the death of one, not even an enemy. Returning hate for hate multiplies hate, adding deeper darkness to a night already devoid of stars. Darkness cannot drive out darkness: only light can do that. Hate cannot drive out hate: only love can do that.”– Martin Luther King Jr.

Una respuesta to “Esa delgada línea entre lo políticamente correcto y lo correcto”

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  1. ¿El poder de las palabras? « Ni Ficción Ni Realidad - 11 febrero, 2013

    […] eso todo lo “políticamente correcto” me genera un cierto rechazo- No solo nos lleva al riesgo de convertir nuestras opiniones y […]

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